¿CASTIGAR ES HACER JUSTICIA?

En esta ocasión el café filosófico estuvo basado en la serie Black Mirror, más específicamente en el capítulo: oso blanco. Dicho café fue animado por Sthepanie y María.

La primera pregunta con la que se inició este episodio fue ¿Qué es el castigo? Para un cafépensador el castigo es una sensación por una falta cometida, mientras que para otro el castigo es hacer justicia por haber lastimado o herido a alguien; también hubo respuestas por parte de otros cafépensadores que apuntaban a que el castigo no tiene que ser del todo malo para la persona que ha desobedecido las reglas establecidas, pues recibir un castigo implica una lección que haga que la persona que cometió una falta no lo vuelva a hacer y así estará en paz con los demás. Lo ideas anteriores se podrían resumir como que el castigo es una medida que se toma para desalentar o corregir un comportamiento no deseado al imponer consecuencias negativas como respuesta a dicho comportamiento. Su efectividad y moralidad pueden ser objeto de debate en diferentes contextos y situaciones.

Las preguntas posteriores que impulsaron aún más el diálogo pareció que estaba más enfocada en determinar quiénes son dignos de castigar, pues, las preguntas en sí fueron ¿Qué castigo es bueno? ¿Quiénes son aquellos que estén autorizados a castigar? Tanto la primera pregunta como la segunda trajeron bastantes respuestas muy interesantes, pues varios de los participantes opinaron que el castigo no tiene por qué ser algo malo -haciendo referencia a una de las respuestas dichas por un participante en la primera pregunta- y en cuanto a la segunda pregunta se podría decir que varios estuvieron de acuerdo en que realmente nadie está totalmente apto para castigar, ya que nadie es del todo justo y, para poder castigar a otros justamente, el castigador antes tendría que cuestionarse así mismo lo que va a hacer. Y es aquí en dónde entraría otra pregunta lanzada por una de las animadoras relacionada con la finalidad del castigo, pero dentro de una sociedad, la pregunta fue ¿Nos castigan para que seamos lo que la sociedad dicta? Una cafépensadora opino que sí, sin embargo, aclaró que hay personas que no importa que tantas veces sean castigas, pues seguirán haciendo aquello que no es ética o moralmente correcto; por otra parte, un café pensador dijo que el castigo no es más la consecuencia de algo. Es decir, no existe como tal el castigo, sino que existen consecuencias a las que nos llevan nuestras acciones y una manera de clasificar dichas consecuencias es con la palabra “castigo”.

Una reflexión más entró a la plática cuando una café pensadora menciono que quizás uno de los castigos que más nos llega a doler es el que hacemos en nuestra mente, pues la palabra hubiera en nuestras decisiones no puede llegar a atormentar de tal manera que nos puede llevar a cometer acciones como el suicidio.

Si bien el castigo es una consecuencia negativa que se impone como resultado de una acción o comportamiento considerado inapropiado, incorrecto o inaceptable, nada garantiza que castigar una mala acción evite que la persona lo repita. Pues si bien propósito del castigo es disuadir a una persona de repetir un comportamiento no deseado al asociar una experiencia negativa con dicho comportamiento, el ser humano no está siempre dispuesto a aprender.

Por último, el café filosófico termino con las siguientes preguntas ¿Si sufrimos un castigo es válido que lo apliquemos a los demás? ¿Por qué hay una insistencia por parte de instituciones como las cárceles, las iglesias y la propia familia si el castigo no funciona completamente para corregir? Preguntas las cuales, si bien no fueron respondidas en este encuentro, tal vez lo vayan a ser en las mentes de los participantes del café en algún momento que se pongan a reflexionar; o, por el contrario, tal vez les vengan todavía más preguntas a su mente.

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